Diseño del sitio web    
 
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Como comentamos previamente, al hacer una casa la podemos encargar a un ingeniero a un arquitecto o a un maestro o residente de obra, cada uno tiene una forma particular de hacer la casa, por lo que el resultado será diferente en caso de seleccionar a cada uno de ellos.

Al designar a alguien para que desarrolle el sitio tenemos casos similares; así, por ejemplo, los programadores, los diseñadores y los desarrolladores web. Cada uno de ellos tiene una óptica particular y entre ellos hay diferencias que en general son fáciles de identificar. No se trata de hacer menos el trabajo de unos u otros, pues complementando las cualidades de cada uno se neutralizan la mayoría de los defectos de los otros y teniendo en cuenta la fortaleza y debilidad de cada uno de ellos es mas fácil obtener el mejor resultado en cada proyecto.

Un buen programador no tiene necesariamente el mejor de los gustos de diseño pero fácilmente puede poner los elementos en un servidor y así mismo, un diseñador puede disponer visualmente los elementos de un sitio pero la parte de optimización de los recursos puede no ser su fuerte. En medio encontramos al desarrollador web que puede no tener uno de los dos perfiles anteriores pero que puede tener antecedentes en uno u otro y por la práctica cotidiana en la creación de sitios web adquiere un balance que le permite llevar a cabo un sitio haciéndose de los elementos de los que carece por medio de asignación de tareas específicas a otra persona, ya sea subordinados directos o por medio de subcontrataciones.

Al solicitar el desarrollo del sitio a una persona con un antecedente en sistemas es de suponer que la parte de los recursos, optimización de archivos y automatización de tareas estará en buenas manos, pero quizá se sacrifiquen aspectos como la experiencia visual que se puede tener al visitar el sitio.

Por otro lado un diseñador puede hacer verdaderas obras de arte, pero también dejar de lado consideraciones como el peso del sitio, el tiempo de descarga, la facilidad para que un navegador la encuentre, las formas de contacto para los visitantes, entre otras cosas.

Lo ideal es contar con alguien que entienda las necesidades del cliente en todos los aspectos; desde el presupuesto, la capacidad de conexión o de alojamiento del sitio, la identidad corporativa y cómo se traducen, en el diseño del sitio. La navegación, la programación, la forma de administrar el contenido y su actualización son elementos a considerar al desarrollar un sitio. Lo más importante es qué entienda que necesita el cliente, ofreciendo la mejor solución con el presupuesto disponible.

     
             
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