Al diseñar un sitio web se debe pensar qué mensaje se quiere transmitir y a quién se le quiere transmitir. A partir de eso se pueden satisfacer las necesidades del usuario y, a partir de ahí, las del sitio.
Si se requiere, por ejemplo, un boletín que llegue a muchas personas y que se descargue muchas veces se preferirá que un sitio sea ligero, digamos en formato HTML (Lenguaje Marcado de Hiper Texto por sus siglas en Inglés) solo con texto y sin imágenes. Por otra parte, se puede requerir un sitio que sirva como catálogo de productos y que estos se presenten en forma tridimensional, para lo cual se requeriría de mayor ancho de banda en la conexión del usuario y un mayor nivel técnico por parte del programador.
En medio de las dos opciones anteriores la gama que será optima para un sitio depende de muchas cosas, pero se puede considerar sólo texto para unas partes, o CSS (Hojas de Estilo en Cascada por sus siglas en Inglés) para una rápida y periódica modificación del sitio, o animaciones e imágenes para describir mejor el mensaje que se quiera dar y de ahí una gran variedad de opciones que con el paso del tiempo se seguirán ampliando.
Con esto en mente, cada sitio dependerá de quien tiene un mensaje, de cómo le transmite su necesidad a quien lo va a desarrollar, de los recursos con los que se cuenten y del toque personal que visualmente se le dé. Cada uno de estos elementos define el sitio web y en el proceso se logra un sin número de posibilidades que dan a la WWW su peculiar característica de no tener límites y que cada vez que alguien se acerca al límite, logra alejarlo un paso más. |