La motivación para que alguien haga un sitio web para otro es, desde luego, la retribución económica; aunque solía pensar que era la única el tiempo me ha demostrado que no es así, hay muchas contraprestaciones
aceptables para que alguien haga un sitio web, el prestigio, altruismo,
intercambios en especie, en fin, aunque motivadores hay muchos, pero en el que nos enfocaremos para lo que nos atiende es un precio en dinero.
El pago se puede pactar de diferentes maneras, hay quienes no trabajan sin un anticipo o quienes no pagan hasta ver una muestra del trabajo. También hay quien no entrega el trabajo sin la previa liquidación de la totalidad del precio pactado y quien solicita un tiempo de gracia. Para cualquier caso se puede dar una solución.
En términos generales hay quienes fijan un precio y lo reciben antes de hacer el trabajo, generalmente esto sucede si el precio fijado es muy bajo y se tiene plena confianza en el desarrollador del sitio. Los desarrolladores
que optan por esta opción generalmente lo hacen para que su pago no se sujete a una excesiva revisión del trabajo o que al final se les cancele el proyecto de manera arbitraria. Por su parte quienes optan por dar un pago total al final del trabajo pretenden garantizar la entrega, eliminando el riesgo de una posible diferencia de criterio entre lo que pidieron, lo que esperan del sitio y lo que se les entrega.
El pago puede dividirse en etapas; la primera al solicitar una propuesta o a la aceptación de la propuesta. Posteriormente pagos subsecuentes por entregas parciales, mismos que generalmente están sujetos a pagos a terceros por módulos o funcionalidades específicas y finalmente un pago a la entrega total del sitio. También pueden surgir modificaciones o extensiones durante el desarrollo del sitio y es conveniente prever la forma de liquidar la diferencia.
Como ejemplos tenemos las siguientes opciones: |